Adiós al ahogo y al calor extremo en el chorreado de superficies
Todo operario sabe lo insoportable que es trabajar con una careta convencional que se empaña y acumula calor. Este casco de chorro de arena resuelve ese problema de raíz incorporando un regulador de temperatura que enfría o estabiliza el aire respirable de forma inmediata. Al conectarlo al suministro de aire, se acaba la sensación de encierro, permitiendo limpiar cordones de soldadura o retirar pintura vieja con una comodidad térmica sin precedentes que eleva el estándar de seguridad en cualquier obra.
Aislamiento absoluto frente al residuo abrasivo
La fina nube de polvo industrial que genera el chorro abrasivo suele filtrarse en equipos deficientes, irritando los ojos y la garganta. La junta hermética de esta careta facial antipolvo garantiza un sellado perfecto en el cuello y el rostro. De este modo, los arenadores pueden ejecutar trabajos prolongados con la certeza de que su salud está resguardada, logrando acabados perfectos sin descuidar el bienestar corporal en ningún momento.